¿Y si robamos la Gioconda?

¿Qué extraña ambición puede llevar a alguien a robar o encargar el robo de una obra de arte?… He de reconocer que me parece divertidísimo, así, sobre el papel…

En algunos ambientes debe ser hasta ‘cool’ burlar los sistemas de seguridad para “pescar” algo tan valioso como esto:
Cien años del robo de la sonrisa más famosa y sigue el misterio.

A lo hispánico, el robo del Códice Calixtino en Santiago de Compostela está dando mucho que hablar.

El cine ha jugado esta baza en muchas ocasiones. El robo de la Pantera Rosa, o el Affaire de Thomas Crown, por poner dos ejemplos… A los 40 años, al multimillonario y distinguido Thomas Crown no le queda nada que demostrar. Es un triunfador en toda regla, pero esto no es suficiente para él, así que planea el robo de un Monet del Museo de Nueva York. La policía nunca sospecharía de él, pero una prestigiosa detective privada que trabaja para la agencia de seguros del museo no lo tiene tan claro, y comienza a tantear a su principal sospechoso en un peligroso juego.

Del Affaire Crown conozco dos versiones, la protagonizada por Faye Dunaway y Steve McQueen en 1968, glamourosa a más no poder, hoy tiene su punto ‘retro’. La última, el remake de 1999 con Renne Russo y Pierce Brosnan la hemos visto un par de veces…
Trailer del film.

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2 comentarios en “¿Y si robamos la Gioconda?

  1. Mi padre, en aquellos tiempos que no había televisión, era un gran aficionado a “ir al cine”… Creo que iba todos los días, aunque la película que “echaban” ya la hubiera visto el día anterior. Allá en Valencia, el día que nací yo (no, no se trata de la canción que hizo famosa Imperio Argentina, pero casi con lo que en ella cuenta), por la noche se fue a la sala del barrio en que vivíamos dejandonos solos a mi madre y a mi recién nacido: “Qué falta hago yo aquí si todo va bien”, dicen que dijo en casa.( Debo aclarar que entonces todas las mujeres, salvo complicaciones, daban a luz en su propia casa). Ya de joven le preguntaba yo, a su regreso, la película que había visto. “La misma que ayer, me decía, aunque no me acuerdo el título. Con tal de olvidarme de las penalidades del día, lo mismo me da. Siempre cuentan cosas inventadas y me parece que tienen poco que ver con la realidad que yo vivo. Lo que hacen es como aquello de “pintar como querer”. Y es que la imaginación, concluía, no tiene límites, no lo olvides”,
    Así que que si quieres robamos la Gioconda. Entre tu imaginación y la mía seguro que lo conseguimos, escribimos un guión (poniendo algo de realidad, eso sí) y siempre habrá alguien, si le ponemos además algo de morbo entre verdad y mentira de la clase que sea, que realice una película. Con un poco de suerte, tal vez, además, ganemos algo de dinero, que tal como están las cosas no nos vendría mal en estos tiempos, ¿no crees? ¿Recuerdes aquello que decían los estudiantes que querían hacer una revolución allá por los años 60? “Por la imaginación al poder”. Y no me dirás que el dinero no es “poderoso caballero” en toos los sentidos.
    Así que si por poseer el original de una obra de arte del tipo que sea y por cualquiera de las razones que les obligue a ello, quien pueda hacerlo, por mí, que lo haga. Yo con tener una reproducción, en un poster o un calendario colagado a en la pared de mi habitación, de un cuadro, de una escultura, de un grabado, de un paisaje, de alguien a quien quiero o admiro, etc., me conformo. Y seguro que ni detectives ni policías me perseguirán por ello.

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