Momento mojito

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Canals, una noche de verano del 2011 en una caseta de unos amigos en donde siempre lo pasamos todos divinamente… Los niños soplan la tarta de cumple. Él decide agasajarnos a los padres con unos mojitos caseros. Mi marido dice que sí. La hierbabuena, de su propia huerta, tiene buena pinta el cóctel… Estoy tentada pero finalmente desisto…

Media hora después volvemos hacia casa y a mi marido me comenta que si nuestro amigo habría lavado la hierbabuena mirándome fijamente, entre asustado y divertido… Nos moríamos de la risa, los niños no entendían por qué. ¿Había contado que tienen tres perros que deambulan a sus anchas por allí?…

Canals, una noche de verano de 2012. Ayer noche, vaya. Cenando con unos amigos en un restaurante con zona ajardinada. Me pido un mojito… Qué bueno que está… Cuento la anécdota del año anterior. Lloramos literalmente de la risa por lo contado y otras cosas que no cuento…

Cinco minutos después se acerca la gerente del local para ver cómo vamos. Muy bien, gracias, animados… Se dirige a mí y me pregunta por el mojito. Buenísimo, le contesto. Me alegro, la hierbabuena es de nuestra propia huerta dice orgullosa… No sé si había comentado que este año el restaurante cuenta con una atracción infantil de la que no hay manera de librarse, un perro llamado ‘guarri’…

Creo que la gerente del restaurante se fue sin entender que nos pasaba… No habíamos bebido casi nada para tanto escándalo y tanta risa…

Mentiras oficiales, la jungla de la ‘realidad’

Las versiones oficiales no son de fiar nunca. Suelen tener como objetivo principal y a veces único esconder disimuladamente precisamente lo que se supone están contando, la realidad de los hechos. Partiendo de la premisa de que la objetividad no existe pero sí hay libertad de expresión, cada uno dice lo que le place, ateniéndose a las consecuencias o sin atenerse a ellas porque puedes decir lo que le da la gana sin ningún tipo de cortapisa. Terreno resbaladizo… Si quieren prueben a ver qué pasa… ¡Qué vértigo!.

En el arte de la información o desinformación hay quien cree tan sumamente bobalicón al receptor del mensaje que llega a relatar e intentar convencer justamente de lo contrario de lo que sucedió en un momento dado, pero no se puede esconder la verdad porque ésta también siempre acaba saliendo a flote como el corcho o los cabezas de chorlito que se creen impunes. No lo somos nadie y los periodistas menos y no sirve de excusa eso de matar al mensajero.

En mi modesta trayectoria de periodista/plumilla he huido de los gabinetes oficiales de prensa en casi todas las ocasiones en que me ha sido posible, salvo excepciones. Siempre les he comparado con lo que dice de puertas hacia fuera una madre o una abuela. Pueden haber diferentes niveles de verdad para públicos diferentes, a cada grupo un nivel de verdad o una versión, según. A improvisar sobre la marcha deberían aprender algunos altos ejecutivos de renombradas empresas en crisis de estas señoras de toda la vida procurando por la imagen e intereses familiares ante la crueldad de la calle… He conocido a verdaderas artistas (y las que me quedarán por conocer) sin más asesores que la necesidad, la inteligencia y el sentido común. Hay que leer entre líneas y a veces hasta comprenderlas. O esquivarlas si puedes. También.

Esto suele pasar porque el emisor subestima a quienes se toman la molestia de escucharle. Es entonces cuando el público lector, televidente o radiooyente se presta al ‘juego’ diario de buscar con lupa, descartar pistas falsas, encontrar resquicios de autenticidad por aquí y por allá… Es como prestarse a ser durante un ratito Sherlock Holmes o Jessica Fletxer, un juego diario que a muchos les sube la adrenalina más que una partida de mus o un trozo de chocolate pero que acaba convirtiéndose en una espiral terriblemente peligrosa y las más de las veces inmoral… y aahhh, si cuela ofrece grandes beneficios de todo tipo. Como es natural viene provocando suspicacias, hartazgo e incluso justificado cabreo en el receptor.

El lavado de imagen de la pseudomentira (o lo que viene a ser lo mismo las ‘verdades a medias’), me provoca rechazo y asco en todas las ocasiones sin excepción. No soporto que me intenten ‘vender la burra’. Hay maneras honestas de hablar lo mejor posible de algo o alguien sin tergiversar. Siempre he creído que cuando no se puede hablar, la mejor opción es callar o hablar de otra cosa. Ahí los mediterráneos lo llevamos fatal. Por otro parte hundir la reputación de alguien es tan, tan fácil por aquello de que “cuando el río suena”… Si donde nos situamos es en el lugar del otro hemos de aprender a obviar los rumores y ataques necios que no intentan más que desestabilizar escondiendo tras de sí oscuros objetivos e incluso (¡oh, vaya!) oscuros sentimientos.

Sí, mentir es todo un arte… un ejercicio antiguo de ‘sofisticación’ cada día más en boga con esto de la jungla y el todo vale por la supervivencia. Ahora habría qué ver qué entiende cada uno como pretexto para desplegar el extenso, variado y rico elenco de maniobras y estrategias informativas. O desinformativas. Quizá por eso nos gusten tanto las películas de espionaje y contraespionaje llenas de agentes dobles de quienes nunca sabes de qué lado están a parte del suyo propio en cada momento, adaptándose al medio, adelantándose a él. O las de locos insensatos luchando contra los engranajes del sistema desde diferentes ámbitos para desentrañar ‘la gran verdad’ de lo que sea. Pobres ilusos. Algunos van y hasta lo consiguen para perpetuar el mito.

Yo plantearía a los cineastas nuevos escenarios para este tipo de guiones. A veces imagino un ‘topo’, por ejemplo de Génova en Ferraz y viceversa y me parto… y de seguro que los hay… O en instituciones generales del Estado como el Parlamento, la Policía o la Judicatura… O en el Consejo de redacción de algún periódico o televisión pública o privada.

Quizá por eso haya quien disfrute como un/a bellaco/a entrando al trapo, prestándose al juego, urdiendo falacias, esquivando las del contrario, dejándose arrastrar, tirándose al lodo.
Quizá por eso haya gente que mida tanto lo que dice y en dónde lo dice, o que opte por hablar cada vez menos, o por jugar al despiste… O por pasar de la imagen pública, porque una vez estás, estás para todo. Callando cuando no debieran o debiendo hacerlo.

La mentira, el bulo, la maledicencia, la tomadura de pelo, circulan, campan libremente a sus anchas en medio de un ‘marco favorable’ de conveniencias sociales y personales sin freno. Y es que la mentira (amparada en la ‘libertad de expresión’, difícilmente evaluable) no está penada. De algún modo todavía sí lo está socialmente, afortunadamente, aunque cada vez menos.

Seguro que por todo ello la gente de la calle no se crea ya nada o casi nada. Del jefe/a, del cuñado/a, del vecino/a, de algunos amigos/as, de las habladurías, de su periódico. De nadie o casi nadie. La autenticidad es un bien cada vez más escaso y que más caro se precia, o más barato, después de hundirla en el lodo, por pretenciosa.

¡Sálvese quien pueda!.
Es la jungla de la ‘realidad’.

Los ciegos lúcidos de Saramago

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Alguien que entra frecuentemente en este blog me regaló hace muchos años ya “Memorial del Convento” de José Saramago, descubriéndome así a un autor brillante, lúcido, pero sobre todo valiente y necesario.

He leído no todo lo que quisiera de este señor portugués cuya muerte lloramos estoy convencida que muchísimos, como si de alguien muy querido en nuestras familias o un amigo del alma se tratara, además de con el desconsuelo y vacío inmenso que provoca la pérdida de un intelectual de su talla, comprometido, sencillo. Y etiquetado. Así somos.

De su obra, hay una trilogía que me dejó de piedra y que con los tiempos que corren está cobrando casi el valor de presagio o crónica de una muerte anunciada de un sistema podrido, que algunos no dudan en calificar como los ‘estertores de la democracia’.

“Ensayo sobre la ceguera”, 1995.
La novela relata cómo una extraña epidemia de ceguera azota todo un país. Un pobre hombre que espera en su coche frente a un semáforo es el primero en padecerla y a partir de entonces, se extiende cada vez más rápido entre la población. Los afectados son puestos en cuarentena, pero resulta imposible contener la enfermedad y las calles acaban llenándose de ciegos que son víctimas de este inexplicable mal consistente en una infinita ceguera blanca, como un mar de leche. A medida que aumenta el temor y la crisis en el país, gradualmente las personas se convierten en presa de los más bajos instintos del ser humano, llegando a los extremos más miserables.
El profundo egoísmo que marca a los distintos personajes en la lucha por la supervivencia, se convierte en una parábola de la sociedad actual, trascendiendo así el significado de ceguera más allá de la propia enfermedad física.
Algo hace que esta novela sea muy particular. El autor se da el lujo de obviar los nombres de los múltiples personajes. Sólo la exhaustiva descripción que hace de cada uno de ellos permite que el lector los identifique claramente.
Uno de los numerosos protagonistas de la trama, por alguna circunstancia no descrita por el autor, no se contagia de la enfermedad y para acompañar a su cónyuge finge sufrirla. Este personaje se convertirá en el “guía” colocado en la obra no solamente para los enfermos de la narración, sino para que los lectores nos hagamos muchas preguntas.

“Todos los nombres” fue escrito en 1998, poco antes de obtener el premio Nobel de Literatura, que la Academia sueca le otorgara por su capacidad de «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Este libro funciona como un buen ejemplo de dichas cualidades.
En Todos los nombres, Saramago nos relata la historia de Don José –que, dicho sea de paso, es el único nombre que aparece en todo el libro-. Se trata de un solitario empleado del Registro Civil, que lleva una vida simple y monótona, y cuya única afición es el secreto hábito de recortar y coleccionar noticias sobre personas famosas, a la vez que completa su información con datos obtenidos de los documentos del Registro donde él trabaja. La vida de Don José da un giro cuando por azar se topa con la ficha de una mujer desconocida, y sin siquiera haber visto su foto, se obsesiona con aquel nombre y llega a enamorarse de ella. Nada entonces lo detendrá en su búsqueda.
La prosa de Todos los nombres es la marca del autor: despojada de signos de puntuación y de líneas de diálogo, Saramago escribe como si el libro se estuviera contando por sí mismo. De esta manera nos transmite, por medio de un lenguaje simple y cotidiano, una intrincada historia de amor, de desventuras, por sobre todas las cosas de soledad. Además de ser una novela psicológica, el autor no deja de trazar una irónica crítica a la burocracia, y de reflejar en la soledad de Don José el aislamiento en el que vivimos los hombres en el mundo contemporáneo.

“Ensayo de la lucidez”, 2004
En un día lluvioso de elecciones en una ciudad, la mayoría de los electores decide, independientemente, votar en blanco. El gobierno decreta repetir las elecciones una semana después y el voto en blanco aumenta, resultando un ochenta y tres por ciento. Ante este hecho inesperado el gobierno emprende una serie de investigaciones y decisiones autoritarias, represivas e incluso ilegales, tratando de relacionar la victoria del Voto en blanco con la ceguera blanca que había afectado al país cuatro años atrás narrada en Ensayo sobre la ceguera. La novela es una reflexión sobre el sistema democrático y las actitudes de los gobernantes ante una posible revolución pacífica proveniente de un pueblo cansado de la politiquería en medio de las elecciones que legitiman la democracia. La parte final de la novela es protagonizada por un comisario de la policía enviado a la ciudad para buscar culpables de la presunta rebelión que supuso la victoria del voto en blanco. En este punto aparece la mujer del médico de Ensayo sobre la ceguera.

Su ironía es de todas para mí, aunque me gusten las de Borges y Mendoza, la más conseguida, la más profundamente humana…

Cantos a la mar

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“Alfonsina” es triste, aunque la escuches en una recóndita cala menorquina en una noche de luna llena… Pero tienen las habaneras un toque mágico de nostalgia húmeda, de salitre, de imaginadas vidas de marineros y puertos, de mujeres que esperan, que arrastra e hipnotiza como el rumor de las olas.

Adoro las habaneras, las canciones de mar canarias, gaditanas, cántabras o vascas y más si las cantan en un certamen único frente al puerto y playas de Torrevieja. Nada que ver con ver la retransmisión televisada. Si se trata de un viaje ‘sorpresa’ de regalo y si además coincide con que canta tu hermana…

Torrevieja se convierte por unos días en la capital mundial del canto coral y de forma particular de la Habanera. Esta semana que viene se celebra la quincuagésima octava edición.

Habanera salada era la pieza obligatoria cuando fuimos nosotros…

HABANERA SALADA
Ricardo Lafuente Aguado


Cantando una habanera me pongo a pensar
desde la misma playa, mirando a la mar..
pienso que allá en La Habana
tienen caña de azúcar
y que aquí en Torrevieja.. solo hay sal,
solo hay sal, solo hay sal..


Pienso que nace dulce allá en el palmar
y que al cruzar los mares se empapa de mar,
por eso la habanera, que al nacer tiene azúcar,
al llegar a esta playa.. sabe a sal,
sabe a sal, sabe a sal…

Estribillo
Habanera salada, navegando en las olas
como las golondrinas, como las caracolas,
tu sonido es embrujo y te quiero cantar,
habanera salada como el agua del mar.

Las habaneras cubanas son una delicia. Ésta también me gusta:

“Paloma mensajera” .

“La bella Lola”, después de un año… muy popular.

Las “Habaneras de Cádiz”, en Palafrugell. Una pasada…

El histórico recinto de las Eras de la Sal se transforma desde el próximo lunes 23 al domingo 29 de julio en la ‘Catedral de la Habanera’. Desde allí serán un total de 16 corales, procedentes de tres continentes y representando a 11 países distintos las que tomen parte en competición en el Certamen. Entre ellas, 2 corales españolas que proceden de Madrid y Comunidad Valenciana y las 6 corales torrevejenses. En total, 22 masas corales, con 800 coralistas.

No hay verano que no me acuerde…
¿Les apetece?…

Iva al Cine o iba al cine…

Según recoge la prensa, la subida del IVA del 8 al 21% para los espectáculos ha sido recibida con indignación por parte de los miembros del colectivo.

“Supondrá el hundimiento del sector y constata que el ámbito de la creación cultural es percibido por las instancias públicas como “algo ornamental”, se han quejado representantes. Cines, teatros, discotecas, circos, toros y “otros espectáculos” serán tocados por la subida del impuesto.

Anunciada este viernes por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, las reacciones a la medida no se han hecho esperar. “Va a hundir todo”, así de categórico se ha mostrado el presidente de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), Pascual Egea, quien ha alertado de “la cantidad de gente que va a ir a la calle y de promotores que van a desaparecer”.

EEl representante de los promotores se han dicho “perplejo” por esta decisión del Consejo de Ministros, que califica de “inconsciente” e impropia “de un Gobierno que apoya la cultura”.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha considerado, por su parte, “muy negativamente” la subida del IVA en diversos sectores de la creación cultural, lo que constata que este ámbito es percibido por las instancias públicas como “algo ornamental”.

Su presidente, Antón Reixa, también desde su posición de artista, ha contrastado la situación de crisis que se vive actualmente con la padecida en la década de los ochenta, cuando “ni la sociedad ni las administraciones renunciaron a ayudar públicamente a la cultura, que era percibida como un bien civil”.

Para Reixa, el incremento del IVA “va a repercutir sensiblemente en la cultura, puesto que afecta directamente al consumidor” y ha señalado que planea una reunión con representantes de las distintas industrias culturales.

El cine

En el caso de los cines, el incremento hasta el 21 % del IVA supondrá el cierre de la mitad de las pantallas, aunque “esta agresión” será contestada “individual y colectivamente”.

Así lo ha expresado el presidente de la Federación de Cines de España (FECE), Juan Ramón Gómez Fabra, que ha calificado de “robo” y “sinsentido” la medida anunciada hoy por el Gobierno.

Para el presidente de FECE, que representa al 90% de las salas españolas, el cine, que “ya tenía un problema de percepción de valor” por el enfrentamiento con el “todo gratis”, se verá especialmente penalizado.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), Pedro Pérez, ha calificado de “irresponsabilidad” el aumento del IVA para los espectáculos y considera que “puede suponer el fin del cine en España”.

Para Pérez la decisión evidencia “el desconocimiento supino de lo que tiene entre manos” Montoro, ya que el cine “es una industria más seria de como él se lo ha tomado”.

El teatro

Los empresarios teatrales han mostrado su “absoluta indignación” con la “desmesurada” subida y han pedido que se reconsidere porque, de lo contrario, el sector sufrirá un grave “retroceso”.

El presidente de la Federación Estatal de Asociaciones y Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), Daniel Martínez, ha destacado que la gravedad de la decisión supondrá “un alejamiento” de los ciudadanos de las salas, una disminución de la producción teatral y el cierre de salas privadas.

El director del Teatro Español, Mario Gas, ha calificado, en declaraciones, de “grave atropello” y una “aberración descomunal” la subida del IVA en las entradas a los espectáculos, una medida, con la que se procede a la “demolición” de la cultura.

“Me parece todo tan irreal y asombroso y que lo hagan con esa sonrisa y esos aplausos mientras están vaciando el país. Este Gobierno, independientemente de cualquier ideología, es un irresponsable, un inepto mentiroso y lo está haciendo muy bien para una casta retrograda y anclada en el pasado”, ha lamentado.

Música y eventos taurinos

Mientras a CD y DVD de música se les aplicará una subida del IVA del 18 al 21%. En el caso de las corridas de toros y rejones, la imposición aumentará el 18% al 21% ha señalado el empresario taurino Eduardo Canorea, mientras las novilladas con picadores pasarán del 8% al 10%.

“No deja de ser un contratiempo para la empresa taurina, que hemos visto que en los últimos dos años se nos ha subido el IVA en un 5%, pues en 2011 estábamos en un 16%”, dijo Canorea, empresario de Sevilla y miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET).

“Esto va a ser un desastre. Hay muchos empresarios que están teniendo importantes pérdidas económicas en la organización de eventos taurinos, y con esta subida habrá más. No les va a quedar más remedio que reducir números de festejos o incluso ‘echar el cierre’. Un golpe muy duro”, apostilló Canorea.

El empresario taurino Óscar Martínez Laviano, “Oscar Chopera” ha lamentado la subida del IVA y ha anunciado que “ahora sí que va a costar un mundo llevar a la gente a la plaza” de toros.

Chopera, miembro de ANOET, señaló que “esta subida llega en momento muy duro, y más para el sector taurino, que está en una irrefrenable cuesta abajo”.

Críticas desde el ámbito político

El presidente de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, José Manuel Albendea (PP), ha lamentado la subida impositiva aprobada por el Gobierno, pero ha añadido que, ante la “necesidad” de reducir el déficit, no cree que el IVA aplicado al ámbito cultural sea “lo primero que deba bajar”.

Ha reconocido que es obvio que estos incrementos perjudicarán al mundo de la Cultura, como “al sector inmobiliario y a todos los demás, pues toda subida de un impuesto siempre supone un obstáculo para el crecimiento”, pero ha justificado que la situación de déficit dejada por el PSOE era “insostenible”.

El portavoz del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Cultura del Congreso, José Andrés Torres Mora indicó que están “absolutamente en contra”, de esa subida. Es una medida cuyas consecuencias no se han evaluado y que se volverá “contra la propia economía del país”, precisó el portavoz socialista, que se mostró convencido de que “no hay una lógica económica que sostenga esto”.

Publicado en “El Mundo”, lunes 16 julio 2012.

La montaña cruel

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La montaña a veces es cruel con quien la ama. Han encontrado sin vida los cuerpos de dos montañeros de camino a la cumbre del Montblanc tras sucumbir ante una fuerte ventisca. El hombre, español, de Coslada, experimentado en alta montaña, había culminado durante años con éxito cimas de todo el mundo.

El pasado jueves fueron encontrados del mismo modo los integrantes de una expedición internacional de nueve personas tras el paso de una avalancha. Dicen quienes lo viven, que la alta montaña engancha… ‘Llegar a la cima’ significa mucho más que un simple reto o forzar los límites, las fuerzas, más lo que pueda caber en una expresión popular…

El Mont Blanc (en francés) o Monte Bianco (en italiano) (Monte Blanco en español) es la montaña granítica culminante de los Alpes, con una altura oficial de 4 810,45 m (según la última medición en septiembre de 2009).1 Es el punto más elevado de Europa Occidental y uno de los más altos del resto de Europa, superado sólo por varias montañas de Rusia y Georgia como el Elbrus de 5 642 m.3
El Mont Blanc, rodeado de valles con numerosos glaciares, forma parte del macizo homónimo que se extiende entre las demarcaciones del Valle de Aosta, en Italia, y de Alta Saboya, en Francia. Las ciudades más habitadas cerca del Mont Blanc son Chamonix-Mont-Blanc y Saint-Gervais-les-Bains, situadas en Francia, y Courmayeur en Italia.4 5
La situación de la cima es compartida entre Italia y Francia por un tratado internacional de 1860, aunque desde entonces se mantiene cierta controversia y diferentes fuentes cartográficas atribuyen enteramente la ubicación a uno de ambos países. Así, los mapas del Instituto Geográfico Nacional de Francia incluyen toda la cumbre dentro de las propias fronteras, lo que contrasta con el mapa geográfico del Archivo de Estado de Turín, según el cual la cima es íntegramente italiana.6
Numerosos glaciares se encuentran a su alrededor: al sur los glaciares de Freney, de La Brenva, de Miage, del Mont Blanc y de Brouillard, y al norte, los glaciares de Bossons y de Taconnaz. En 1957 se inició la construcción del túnel de Mont Blanc (se terminó en 1965), que tiene 11,6 km de largo y es una de las mayores rutas de transporte transalpina, ya que une a Italia y Francia.7 El macizo del Mont Blanc es la cuna del alpinismo, las expediciones empezaron hacia el siglo XVIII, siendo un destino de referencia en Europa para la práctica del senderismo, el esquí y el snowboarding.

Viva la república independiente de tu casa

De todas las campañas publicitarias que he visto en los últimos tiempos, esta es la que màs me gusta, sin lugar a dudas…

Donde caben dos, caben tres.

Tengo derecho a mi fiesta.

Hoy, sólo unos años después, ésto suena un poco a cachondeo… No es más rico quien más tiene…

Oaxaca

Uno de los regalos de boda a los que más cariño le tengo es un par de posavasos tejido en lana mejicana, como la de los famosos tapices de lirios y campesinos haciendo la siesta bajo su gran sombrero. Ahora explicaré por qué.

A mi marido y a mí nos gustó especialmente, de nuestro viaje de novios por México, el pueblo de Oaxaca. Pasamos allí un par de días fantásticos, haciendo escala entre México D.F. y la ciudad de Mérida. El hotel resultaba algo desangelado, nada que ver con el resto en que nos hospedamos durante el viaje. La habitación, en planta baja, comunicaba a un extenso jardín central hacia donde confluían todas las estancias comunes del recinto hotelero. Era un lugar frio, todo lo contrario de lo que resultaría ser Oaxaca.

Recuerdo con cariño una comida en una cantina popular que nos recomendaron un par de lugareñas a quienes preguntamos por la calle y que nos aconsejaron bien, y un rato en que nos bebimos una cerveza junto con unos cacahuetes picantes en la esquina de la Plaza del pueblo en un ambiente en donde hervía vidilla bajo un bullicio considerable. Pintores, estudiantes en manifestación, niños, músicos callejeros, turistas…en una perfecta y soleada tarde de diciembre.

Imágenes, costumbres e historia de Oaxaca, plaza de la Constitución .

Visitamos la casa de Benito Juárez, uno de los padres de la patria mexicana, un museo privado de arte prehispánico Rufino Tamayo, que resultó ser una pequeña maravilla, como esos pequeños museos hechos de sueños y tesón personal de alguien.

Volvíamos en autobús de una visita a unas ruinas aztecas de Montealbán, en donde encontramos a otro brillante guía que debía ser catedrático también en ruina económica -muy digno él bajo su sombrero tejano a lo JR-, aún saboreando el nivel de las explicaciones. Nos acompañaba una mujer de unos cincuenta y tantos, charlando animada sobre su vida, la carrera de su hija, interesándose amablemente sobre nuestra estancia.

A punto ya de finalizar el “trip” la señora, sencilla y observadora, inteligente, poco antes de despedirse deseándonos lo mejor, nos dio un par de posavasos mirándonos a los ojos como sólo un mejicano sabe mirar y diciéndonos un “quiéranse mucho” con dejo típico que nos hizo sonreir a ambos. Así de sencillo. No me extraña que los EE.UU. tengan tanto interés en fagocitar a este pueblo, su comida, su cultura y sus gentes.

Sacaba los posavasos para colocar nuestras copas cada dos de diciembre o en momentos especiales, no necesariamente buenos. Hace tiempo que no los saco… Esto de la crisis da al traste con las mejores costumbres… Espero que la podamos recuperar pronto…

Soy Minero, por Isaac Rosa

Soy minero, “Eldiario.es”, por Isaac Rosa
11 de julio de 2012

“Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.

Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.

Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.

Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio). Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.

Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.

Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.

En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.

En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.

La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.

Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.

Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón”.

Isaac Rosa
Sevilla, 1974. Escritor, autor de novelas como “El vano ayer” (Premio Rómulo Gallegos 2005) y “El país del miedo”, ha colaborado en varios medios de prensa escrita, digitales y radio. Su última novela es “La mano invisible”.