Aprobado final en Historia

La Historia siempre ha sido una de mis pasiones y mis fuertes. Recuerdo a Paco, el profesor de Contemporánea en la Facultad.

Paco era de L´Alcúdia de Carlet, el pueblo en el que se asentó mi familia desde Ciudad Real hará ya casi 60 años. Era joven, recuerdo que tenía el pelo negro y rizado ya algo escaso, y una mirada bonachona y afable agrandada por las dioptrías de unas gafas de pasta negra. Era el más apasionadamente marxista en su trabajo de todo el Departamento.

En Periodismo confluían la Escuela Conservadora (1º, 2º y 4º) en manos de Jesús Bilbao y la Marxista (3º y 5º) de Antonio Laguna y sus pupilos; y nos mareaban un año y al siguiente rebatiéndose unos a otros sobre todo lo aprendido. Los alumnos estábamos un poco hartos, pero tenía una ventaja aquella vieja dialéctica; era una manera de practicar eso de las diferentes versiones de la realidad, o aquello de que la Historia la escriben los que ganan y se empeñan en rebatirla los que la pierden y el periodismo no sería más que un retrato e incluso a veces triste caricatura de todo ello.

Tras pasar las pruebas de Canals Radio, necesitaba perentoriamente el Título. Sólo me faltaba su aprobado para conseguirlo. Por primera vez acudí a ver un examen. Tenía un 3.5 de nota en esa última prueba correspondiente al tercer trimestre y un 7 y pico en el de los dos primeros, pero si no se llegaba al 4 como mínimo Paco tenía como norma no hacer la media. Me dijo algo así como que no tenía perdón por sacar aquella nota, creo que intentando herir mi pundonor.

Se lo pensó durante unos minutos eternos mientras yo quería morirme. Él no lo veía claro y yo menos…

Me excusé en mis prácticas en Ontinyent y el tiempo que me quitaban para el estudio…Supliqué…

Finalmente me dio el aprobado … Le dí las gracias consciente de lo que le suponía moralmente aquello a mi joven profesor…y empecé a trabajar en Canals Radio.

Años después le volví a encontrar en Radio Ontinyent, recabando datos sobre la historia de la Radio en la Comunidad Valenciana. Me alegré de verle.

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Agua, ríos y burbujas… bajo del mar.

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Me encanta el verano. El agua, el chapoteo, los juegos con los niños, los flotadores, el remojo… La playita, la piscina, sacar las tablas de surf, saltar olas… No es como volar pero es más factible y sobre todo más refrescante.

Hubo un tiempo en que este tipo de aventuras acuáticas era posible, aunque nosotros de descenso internacional, nada de nada. Sí descendimos por el Sella, no sé cómo, pero lo hicimos. Caudal bajo, en piragua de dos, casi encallando por las piedras del rio en pleno agosto. Mi marido y yo, entonces sólo novios, no coordinábamos los remos. Nos soltaron sin cursillo de maniobras. Óscar, ya experto en estas lides, siempre tan suspicaz y bromista le decía a Nuria, desde la canoa de atrás, muertos de la risa algo así como: “vamos a ser culpables de un divorcio antes de que llegue la boda”… ¡Sobrevivimos!. Mayte, ni cuento cómo lo pasó… Qué risa. Y es que no es fácil tarea, no crean… Aquí les muestro, por si se atreven, donde se encuentra una ‘curva mortal’.. No nos ‘pescó’ nadie para las Olimpiadas, qué va.

Hubo un tiempo en que disfrutamos entre burbujas de otro tipo, pero acompañadas de todas éstas y los niños tampoco están nada mal… Además de verdad. “Burbujas de amor” de Juan Luis Guerra con Ariel.

Esta excursión nos la propuso un amigo el año pasado, con ruta minuciosamente escrita, de senderista total, llena de bromas y guiños, un placer ya antes de salir. Aún la tenemos pendiente porque a buen seguro los niños disfrutarían ascendiendo por el rio Fraile.

Y dentro de nada, al Aquopolis, donde ‘sufrimos’ una regresión fantástica y catárquica. Buahhh, ahora es nuestro plan preferido.

Por ver esto pagaría lo que fuera, pasaría por medio de la selva y cruzaría por los caminos más angostos y terribles. Ahora me han contado que te llevan en trenecito. No se podrán valorar igual después de llegar de una u otra manera, pero las Cataratas del Iguazú, ya están, llegues como llegues, entre las siete maravillas del mundo.. Desde la garganta del Diablo puedes escuchar cómo cae el agua de las cataratas.

Muchas y muchos este verano no volveríamos a la superficie PARA NADA. Yo no sé qué le dió a la Sirenita, con lo bien que se está bajo el agua, no conocería la palabra crisis (no me extraña, tampoco conocía la palabra tenedor). ¡Ay! con lo bien que se está “Bajo del mar”.

¡¡¡Qué bien se está dentro del aguaaaa!!!!

Iva al Cine o iba al cine…

Según recoge la prensa, la subida del IVA del 8 al 21% para los espectáculos ha sido recibida con indignación por parte de los miembros del colectivo.

“Supondrá el hundimiento del sector y constata que el ámbito de la creación cultural es percibido por las instancias públicas como “algo ornamental”, se han quejado representantes. Cines, teatros, discotecas, circos, toros y “otros espectáculos” serán tocados por la subida del impuesto.

Anunciada este viernes por el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, las reacciones a la medida no se han hecho esperar. “Va a hundir todo”, así de categórico se ha mostrado el presidente de la Asociación de Promotores Musicales de España (APM), Pascual Egea, quien ha alertado de “la cantidad de gente que va a ir a la calle y de promotores que van a desaparecer”.

EEl representante de los promotores se han dicho “perplejo” por esta decisión del Consejo de Ministros, que califica de “inconsciente” e impropia “de un Gobierno que apoya la cultura”.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha considerado, por su parte, “muy negativamente” la subida del IVA en diversos sectores de la creación cultural, lo que constata que este ámbito es percibido por las instancias públicas como “algo ornamental”.

Su presidente, Antón Reixa, también desde su posición de artista, ha contrastado la situación de crisis que se vive actualmente con la padecida en la década de los ochenta, cuando “ni la sociedad ni las administraciones renunciaron a ayudar públicamente a la cultura, que era percibida como un bien civil”.

Para Reixa, el incremento del IVA “va a repercutir sensiblemente en la cultura, puesto que afecta directamente al consumidor” y ha señalado que planea una reunión con representantes de las distintas industrias culturales.

El cine

En el caso de los cines, el incremento hasta el 21 % del IVA supondrá el cierre de la mitad de las pantallas, aunque “esta agresión” será contestada “individual y colectivamente”.

Así lo ha expresado el presidente de la Federación de Cines de España (FECE), Juan Ramón Gómez Fabra, que ha calificado de “robo” y “sinsentido” la medida anunciada hoy por el Gobierno.

Para el presidente de FECE, que representa al 90% de las salas españolas, el cine, que “ya tenía un problema de percepción de valor” por el enfrentamiento con el “todo gratis”, se verá especialmente penalizado.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), Pedro Pérez, ha calificado de “irresponsabilidad” el aumento del IVA para los espectáculos y considera que “puede suponer el fin del cine en España”.

Para Pérez la decisión evidencia “el desconocimiento supino de lo que tiene entre manos” Montoro, ya que el cine “es una industria más seria de como él se lo ha tomado”.

El teatro

Los empresarios teatrales han mostrado su “absoluta indignación” con la “desmesurada” subida y han pedido que se reconsidere porque, de lo contrario, el sector sufrirá un grave “retroceso”.

El presidente de la Federación Estatal de Asociaciones y Empresas de Teatro y Danza (FAETEDA), Daniel Martínez, ha destacado que la gravedad de la decisión supondrá “un alejamiento” de los ciudadanos de las salas, una disminución de la producción teatral y el cierre de salas privadas.

El director del Teatro Español, Mario Gas, ha calificado, en declaraciones, de “grave atropello” y una “aberración descomunal” la subida del IVA en las entradas a los espectáculos, una medida, con la que se procede a la “demolición” de la cultura.

“Me parece todo tan irreal y asombroso y que lo hagan con esa sonrisa y esos aplausos mientras están vaciando el país. Este Gobierno, independientemente de cualquier ideología, es un irresponsable, un inepto mentiroso y lo está haciendo muy bien para una casta retrograda y anclada en el pasado”, ha lamentado.

Música y eventos taurinos

Mientras a CD y DVD de música se les aplicará una subida del IVA del 18 al 21%. En el caso de las corridas de toros y rejones, la imposición aumentará el 18% al 21% ha señalado el empresario taurino Eduardo Canorea, mientras las novilladas con picadores pasarán del 8% al 10%.

“No deja de ser un contratiempo para la empresa taurina, que hemos visto que en los últimos dos años se nos ha subido el IVA en un 5%, pues en 2011 estábamos en un 16%”, dijo Canorea, empresario de Sevilla y miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET).

“Esto va a ser un desastre. Hay muchos empresarios que están teniendo importantes pérdidas económicas en la organización de eventos taurinos, y con esta subida habrá más. No les va a quedar más remedio que reducir números de festejos o incluso ‘echar el cierre’. Un golpe muy duro”, apostilló Canorea.

El empresario taurino Óscar Martínez Laviano, “Oscar Chopera” ha lamentado la subida del IVA y ha anunciado que “ahora sí que va a costar un mundo llevar a la gente a la plaza” de toros.

Chopera, miembro de ANOET, señaló que “esta subida llega en momento muy duro, y más para el sector taurino, que está en una irrefrenable cuesta abajo”.

Críticas desde el ámbito político

El presidente de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, José Manuel Albendea (PP), ha lamentado la subida impositiva aprobada por el Gobierno, pero ha añadido que, ante la “necesidad” de reducir el déficit, no cree que el IVA aplicado al ámbito cultural sea “lo primero que deba bajar”.

Ha reconocido que es obvio que estos incrementos perjudicarán al mundo de la Cultura, como “al sector inmobiliario y a todos los demás, pues toda subida de un impuesto siempre supone un obstáculo para el crecimiento”, pero ha justificado que la situación de déficit dejada por el PSOE era “insostenible”.

El portavoz del grupo parlamentario socialista en la Comisión de Cultura del Congreso, José Andrés Torres Mora indicó que están “absolutamente en contra”, de esa subida. Es una medida cuyas consecuencias no se han evaluado y que se volverá “contra la propia economía del país”, precisó el portavoz socialista, que se mostró convencido de que “no hay una lógica económica que sostenga esto”.

Publicado en “El Mundo”, lunes 16 julio 2012.

Soy Minero, por Isaac Rosa

Soy minero, “Eldiario.es”, por Isaac Rosa
11 de julio de 2012

“Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que enseñen el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la época de empresas flexibles, sociedad de la información, economía global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, debería hacernos pensar qué nos ha pasado a los trabajadores durante los últimos años, qué hemos hecho y dejado de hacer, qué nos han hecho y qué nos hemos dejado hacer.

Habrá quien diga que el protagonismo minero de estos días es pura coherencia: si la crisis y las políticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atrás en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestación, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia histórica, sino mucho más.

Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de ánimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el país, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompañamiento en su protesta por tantos trabajadores, deberían ser un revulsivo, marcar un punto de inflexión en la construcción de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dormía en nosotros, nos han empujado.

Sé que hay un componente no pequeño de simpatía que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia histórica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cariño que los mineros reciben estos días, y digo cariño con intención, porque en ocasiones se trata de cariño más que de comprensión de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su lámpara y su rostro ennegrecido está fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los “privilegiados” con que algunos intentan anularlos desde la derecha mediática (por eso, y porque la minería representa desde siempre lo más duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ningún privilegio). Por todo ello, por su condición popular de héroes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a través de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, albañiles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cariño, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.

Pero más allá de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror económico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por dónde vendrá el siguiente golpe, la aparición en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del túnel (el túnel en que andamos perdidos los trabajadores, no el tópico túnel de la salida de la crisis donde la única luz que se ve es la del tren que viene de frente), la señal que estábamos esperando. Los mineros nos están dando una lección que no deberíamos dejar pasar, y que va más allá de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.

Y lo son. Los mineros tienen razón en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qué tienen razón. La tienen por todos los motivos que ya habrán oído y leído estos días, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguirían teniendo la razón de su lado, por una elemental cuestión de justicia histórica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lección de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos días por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicación de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace más evidente nuestra pobre reacción ante los ataques sufridos.

En cuanto a lo primero, la reivindicación de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en algún momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinción, y toda España convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolación y la falta de salidas.

En cuanto a lo segundo, la dureza clásica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los demás, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros ‘incendiamos’ las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos años, sin mucha convicción y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y tuits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tráfico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simpáticos pareados para gritar en manifestación, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de “me gusta” para apoyar las reivindicaciones de los colectivos más castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al próximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.

La lección está clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad efímera de la red social y la indignación inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abrazábamos, como estos días se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.

Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estarán dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podríamos tomar nota, aprender la lección, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las últimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la durísima represión policial contra los mineros y su criminalización mediática.

Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos haría más difícil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero también por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es más que negro, negro carbón”.

Isaac Rosa
Sevilla, 1974. Escritor, autor de novelas como “El vano ayer” (Premio Rómulo Gallegos 2005) y “El país del miedo”, ha colaborado en varios medios de prensa escrita, digitales y radio. Su última novela es “La mano invisible”.

El equilibrio del término medio

No he entendido en muchas cuestiones el famoso término medio, me parece de tibios.
La serenidad, la no intervención ante circunstancias de la vida que deberían provocarte ha sido algo que no le acababa de entender a quien la practicaba. Ahora sí, debe ser la perspectiva que da el tiempo.

Sí, mi padre ha sido y es para mí un ejemplo en este aspecto como en tantos otros, un referente que sigo genéticamente convencida, teniendo en cuenta que la buena energía que va siempre acaba volviendo, que tienes que medir tus actos no sólo pensando en ti mismo, que siempre es mejor atemperar los ánimos y que hay corto, medio y hasta largo plazo.

Ahora, de ahí al “laissez faire laissez passer” hay un trecho…

¡Padre no hay más que uno! ¡Qué bien se está en casa!…

Maravillas de la crisis

Creo que habla en serio Javier Marías en su último artículo de “La Zona Fantasma” en el periódico El País cuando reconoce que haberlas, hailas, maravillas de la crisis…”son escasas, no nos engañemos, y en modo alguno compensarán las penurias… Es sólo que el panorama se ve tan lúgubre que con algo hay que animarse por tenues que sean los ánimos”.

Reencuentros

Cualquier día es bueno para tomarse un rato y recobrar algo valioso que se nos escapó por el camino casi sin darnos cuenta… O al menos eso creo yo.

El viernes los compis del Instituto Claret, promoción del 88, habían organizado con todo esmero un “Congreso” hasta el último detalle (gracias, Toni) mientras otro compi ofreció el lugar ideal para estar más cómodos sin desatender su trabajo en el Centro Hípico La Font del Saladrar, una espectacular finca que llevan adelante los hermanos Aparicio. Nuestro Rafa nos mostró orgulloso casi un centenar de caballos y las alucinantes instalaciones de que disponen. Todo un lujo en nuestra zona. Un proyecto hecho de pasión, clase y ‘savoir faire’. Acudimos una quincena de personas aunque otras tantas no lo pudieron hacer por motivos obvios un viernes a media tarde… Yo me pasé a hacerme un café, con un tiempo que no tenía, pero que finalmente busqué y encontré. El rato del café me duró casi cuatro horas, no podía irme, como cuando parábamos el mundo para charlar y charlar sin importarnos nada más.

Se vió a todo el mundo a gusto y feliz y reconfortado de compartir un rato entre viejos amigos en estos tiempos aciagos para todos… Personalmente salí de allí con el corazón ensanchado. Nos dejaron la autoestima a prueba de bombas, nos llevamos caquis con denominación de origen de la Ribera (yo creo que más paquetes que nadie), una muy buena chica me convenció de la necesidad de un viaje con mi marido a solas sin la prole, me alabaron mi nuevo peinado y me apunté al outlet de relojes Franc Vila, me convencieron que lo más ‘cool’ en un banquete de bodas es cortar un melón al alimón y no una tarta, casi nos afiliamos a Compromís y tiramos una traca y nos pareció que llevar a nuestros hijos a clases de hípica ha de ser una pasada… Comprobamos también que se pueden hacer fotos estupendas con el IPad y nos tranquilizó pensar que, con la que está cayendo ( o mejor dicho, con lo que están haciendo), que hay gente muy competente y con capacidad de trabajo en nuestros juzgados. Sólo nos faltó hablar de la magnificencia del Universo … e ir al centro comercial, que estaba allí al lado. !Ah, también aprendimos cómo acabar con las moscas sin acabar con la gente!. !Qué risa Ana, casi me muero! !Este Rafa no cambia!…

Perdonen que no siga, me tengo que ir a consumir cartón reciclado a toneladas… Voy a conseguir que suba su precio en los mercados…, vi a un muy apreciado claretiano serio y cansado y he de hacer lo posible para cambiar esto…

Fue una tarde estupenda en que paramos un rato los relojes, para continuar creciendo juntos. Chicas, chicos, adolescentes reciclados todas y todos, aún nos queda muuuuucho por crecer.

Lo siento, Carlos, voy a reincidir, sin complejos: Ismael Serrano en ‘Vértigo’ pide, entre otras cosas, que ‘el mundo pare, qué corto se me hace el viaje. Me escucharás, me buscarás cuando me pierda y no señale el norte la estrella polar?’ para acabar diciendo ‘qué sano es arrancarte esa risa’ además de que ‘basta de lamentooooos, brindemos que aún queda tiempooooo’… Hermosa canción…

Pues eso, ¡brindemos!