Reset, me dejo la piel, en boca de tantos…

Hay veces que uno o una necesita resetearse… Y quedarse como nuevo o nueva, reiniciando…

Algo así viene a decir Christian Porta, rapero barcelonés que arrasa en la red.

“Reset”, el tema que da título a su último trabajo discográfico dice así: “este es mi Reset porque necesito olvidar quien soy y volver a sentir la ilusión que sentía al principio, recordar de adonde vengo sin saber a donde voy, Reset, mi nuevo comienzo, si la vuelta a mis inicios…”. Me hace gracia que esto lo diga un crio, que ha vivido ya lo suyo, eso sí.

Hay veces que estás harto o harta de “etiquetas” (videoclip del primer sencillo de Reset, el que más me gusta).

Hay veces que estás contaminado, y necesitas descontaminarte…

Hay otras que uno o una puede llegar a sentirse como el pito del sereno y se cansa de serlo, de ir en boca de tantos y quiere que le dejen en paz. O está de vuelta y media de todo y va a lo suyo como si nada, como en “”Me dejo la piel”. …tema incluido en el disco.

Sí, en parte me gusta Porta y su música callejera. Me estoy poniendo en lo del rap, ya les contaré por qué. Ahora, demasiada rabia y cabreo para mi gusto, debo estar haciéndome mayor. Yo quiero calma, paz.

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La gente honrada

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Hoy he sabido de alguien a quien últimamente no escuchaba por la radio y me preguntaba por qué. Un ERE del grupo PRISA nos ha privado del mejor comunicador de la comarca de las últimas décadas, en mi opinión. Me he alegrado mucho de tener noticias suyas. Kike Roselló está en el oficio desde que tengo uso de razón, disfruta en su trabajo y se ha ganado a pulso cada día el cariño y el respeto de oyentes y compañeros. Mis primeras palabras en la radio las dije en su programa “Hoy por Hoy” de Radio Xàtiva Cadena SER. Nos debe estar preparando algo bueno, seguro. Volverá. Hay quien siempre vuelve, que necesita volver.

Es el día a día de este maltrecho sector que está reiventándose. Precisamente el jueves pasé de camino hacia el parking de “El Corte Inglés” en Valencia por la espléndida pero cada vez más solitaria Sección de Libros y ví de refilón la portada de uno que me llamó la atención: ” La gente honrada”, de Jean Pierre Gibrat en donde narra una historia optimista sobre el despido en estos tiempos difíciles.

Philippe cumple 53 años. Su vida está solucionada: una buena casa, los hijos mayores y una formidable bicicleta nueva. Todo iría a pedir de boca si su jefe no eligiera ese mismo día para despedirle. Víctima colateral de la globalización, Philippe se encontrará sin trabajo, ni indemnización, ni prestación de desempleo. Desorientado y abatido ante esta situación que nadie hubiera podido prever, tendrá que confiar en su familia y amigos para afrontar los problemas y empezar de cero una nueva vida donde todo aquello que conocía ya no sirve para nada. La gente honrada es una historia sobre el cambio, la lealtad, el amor, la amistad y la aventura. Con guión de Gibrat y dibujo de Durieux, exalta una de las cualidades imprescindibles de cualquier historia que valga la pena: la humanidad.

También hay película.

No perder nunca

La gente planifica, estudia, analiza, programa, cumple previsiones, no pierde el norte, elimina posibles desviaciones, pormenoriza riesgos, rechaza a un lado automáticamente cualquier maltrago o sinsabor, tira adelante sin volver atrás ni para coger carrerilla, no pierde nunca, nunca el tiempo porque los minutos son oro, resitúa, recoloca, vuelve a recolocar, no se permite treguas, encajona los sentimientos para que no estorben en el logro de sus objetivos…

Y nos vanagloriamos de lo conseguido y lo que nos ha costado…

…e intentamos recordar sólo lo justo o lo menos posible todo lo que hemos dejado atrás para ello… y si nos asalta todo ello a la mente, hacemos lo posible para que no se note…

Es más práctico. Siempre adelante, no hay más remedio que hacerlo.

Cómo no ser una drama mamá

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No hace falta que sea el Día de la Madre para disfrutar del ser madre ni para que te lo reconozcan. Tampoco para que me asalte una duda: ¿Lo estaré haciendo bien?. Mi madre siempre dice que ser padres es la tarea más difícil de todas, nunca la aciertas del todo.

“Cómo no ser una drama mamá”, de Amaya Ascunce editado por Planeta recoge esas frases de tu madre que juraste no repetir. Es un relato irónico, divertido e ingenioso que nació del blog de la autora (www.comonoserunadramamama.com) y que recoge todos los “buenos consejos” que te repetía tu madre, como Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas, Te voy a lavar la boca con jabón o Te crees que soy la dueña del Banco de España…

La periodista y bloguera, ha hecho un esfuerzo por recordar todos los consejos que le daba su madre y averiguar si realmente nos han marcado tanto. Algunas de las cosas que nos decían nuestras madres eran tan impactantes que han calado hondo y seguimos llevándolas a rajatabla, por más que pasen los años. Hay otras de las que hemos conseguido reírnos y lo que más nos preocupa es no transmitirlas a nuestros futuros hijos…

A continuación tienes una antología de estas joyas de las drama mamá, y los comentarios sobre ellas de Amaya Ascunce. ¿No se te hacen familiares algunas…?

«Un día mi madre me dijo, antes de colgar el teléfono, que apagara los fuegos. Yo vivía a 400 kilómetros de distancia y ella ni siquiera sabía si había cocinado. Lo decía por si acaso.

Por si acaso, nena, por si acaso…
«Una de las frases que más he oído es la de que hay que llevar muda limpia por si alguna vez se tiene un accidente. Gracias a ese consejo siempre tengo un plan B, y viajo con herramientas y bragas extra. Ni siquiera fumo como la gente normal, yo tengo tabaco de por si acaso, negro o de liar. Una vez tuve un novio por si acaso. No me juzguéis. Es algo educacional».

El mundo es un lugar injusto, nena.
«Para mí es el más frustrante, porque mis juegos siempre fueron pedagógicos y mi madre nunca jamás me compró una Barbie. De hecho, mi madre me aplicó un tratamiento de choque contra el racismo que consistía en no regalarme ninguna muñeca blanca. En su mente, si yo jugaba con muñecas de otras razas no sería racista. Así que mis muñecas fueron una Barriguitas africana con el pelo ensortijado y una Nancy marroquí (en serio). Tuve matriuskas, una geisha, una familia andina y una especie de Barbie regordeta de Todo a 100 pelirroja, porque “nena, los pelirrojos también sufren mucho”».

No te asomes a las ventanas: esta frase solo debe utilizarse “en caso de tornado, huracán, tsunami, plaga de langostas y juicio final”.

Si te duermes con el pelo mojado, te puede dar un aire: desde entonces tengo terror a los aires, aunque sin certeza de qué narices son.

Cierra la puerta al salir de casa: las puertas de las casas solo se abren para entrar y para salir, el resto del tiempo están cerradas. En algún caso, además de la puerta, “¡había que apagar el gas!”.

Si te tragas un chicle, se te van a pegar las tripas: ¡¡¡¡¡¡¡AHHHHHHHHHH!!!!!!! ¿Por qué dejan al alcance de los niños un objeto tan dañino?

Retírate el pelo de la cara: aunque tengas 33 años, las madres lo son toda la vida y con eso se ganan el derecho a decirte todo los que les parezca (…) ¡durante toda la vida!

Como tenga que ir yo…: me gusta este consejo. Es más, estoy deseando tener hijos para decirlo.

Tómate el zumo rápido que se le van las vitaminas: tomarme un zumo de naranja me provoca estrés. Tengo la sensación de que me estoy perdiendo lo mejor.

Los cromos que te regalan en la puerta del cole llevan droga: ¡Mamá, era marketing, marketing!

Y si Martita se tira por la ventana…: pues yo detrás, mamá, porque soy un ser sin personalidad (…) Esta frase me ponía, y me pone, de los nervios.

¿Crees que soy la dueña del Banco de España?: pues sí, mamá.

Hay que guardar dos horas de digestión antes de meterse en el agua: gracias a eso ahora soy capaz de ver Españoles en el mundo o ¿Quién vive ahí? sin tirarme por la ventana”.

Éste también habrá que leerlo.

Un día como hoy, lo que más me apetece es no dejar de ser hija. Voy a llamar a mi madre, o mejor aún voy a acercarme a darle un beso, o dos… No me cuesta nada, y ella, feliz.

Mama en directo, Queen

Qué crees que es la vida

Queremos huir siempre de los estereotipos, ser diferentes, y vamos comprobando que nos pasan exactamente las mismas cosas que al resto del mundo. Al parecer, las vivencias de los demás, compartidas o no, no difieren sustancialmente unas de otras.

Uno de los hallazgos de esta edad puñetera y gloriosa es precisamente ése, comprobar que por mucho empeño que pongas siempre hay leyes inquebrantables que también están escritas para tí. Después cada cual las lleva como buenamente puede… y disfrutas encontrando tu propia fórmula ante las cosas, o descubriendo la gracia del “savoir faire” que dan los años… Aunque a veces, creo yo (en esta bien llamada mediana edad, de ni pa’lante ni pa’trás), que cuesta ubicarse y aceptar que la vida es lo que te va pasando mientras haces planes.

Como diría mi madre…”¿Pero qué te crees tú que es la vida?”…
Lo peor de todo, no poder ya algún que otro rato, con tus huesos. Antes forzabas la máquina y ésta respondía siempre al 150%. Ahora…
Lo mejor, un buen hombro al lado, y muchos próximos, de los buenos, sobre los que apoyar la “carga” de los años.

Es mi vida, qué puedo hacer…, Salvatore Adamo.

Ya hasta empiezo a contar batallitas. Y me gusta.

Parece ser que a ustedes también…