Oaxaca

Uno de los regalos de boda a los que más cariño le tengo es un par de posavasos tejido en lana mejicana, como la de los famosos tapices de lirios y campesinos haciendo la siesta bajo su gran sombrero. Ahora explicaré por qué.

A mi marido y a mí nos gustó especialmente, de nuestro viaje de novios por México, el pueblo de Oaxaca. Pasamos allí un par de días fantásticos, haciendo escala entre México D.F. y la ciudad de Mérida. El hotel resultaba algo desangelado, nada que ver con el resto en que nos hospedamos durante el viaje. La habitación, en planta baja, comunicaba a un extenso jardín central hacia donde confluían todas las estancias comunes del recinto hotelero. Era un lugar frio, todo lo contrario de lo que resultaría ser Oaxaca.

Recuerdo con cariño una comida en una cantina popular que nos recomendaron un par de lugareñas a quienes preguntamos por la calle y que nos aconsejaron bien, y un rato en que nos bebimos una cerveza junto con unos cacahuetes picantes en la esquina de la Plaza del pueblo en un ambiente en donde hervía vidilla bajo un bullicio considerable. Pintores, estudiantes en manifestación, niños, músicos callejeros, turistas…en una perfecta y soleada tarde de diciembre.

Imágenes, costumbres e historia de Oaxaca, plaza de la Constitución .

Visitamos la casa de Benito Juárez, uno de los padres de la patria mexicana, un museo privado de arte prehispánico Rufino Tamayo, que resultó ser una pequeña maravilla, como esos pequeños museos hechos de sueños y tesón personal de alguien.

Volvíamos en autobús de una visita a unas ruinas aztecas de Montealbán, en donde encontramos a otro brillante guía que debía ser catedrático también en ruina económica -muy digno él bajo su sombrero tejano a lo JR-, aún saboreando el nivel de las explicaciones. Nos acompañaba una mujer de unos cincuenta y tantos, charlando animada sobre su vida, la carrera de su hija, interesándose amablemente sobre nuestra estancia.

A punto ya de finalizar el “trip” la señora, sencilla y observadora, inteligente, poco antes de despedirse deseándonos lo mejor, nos dio un par de posavasos mirándonos a los ojos como sólo un mejicano sabe mirar y diciéndonos un “quiéranse mucho” con dejo típico que nos hizo sonreir a ambos. Así de sencillo. No me extraña que los EE.UU. tengan tanto interés en fagocitar a este pueblo, su comida, su cultura y sus gentes.

Sacaba los posavasos para colocar nuestras copas cada dos de diciembre o en momentos especiales, no necesariamente buenos. Hace tiempo que no los saco… Esto de la crisis da al traste con las mejores costumbres… Espero que la podamos recuperar pronto…

Yo Claudio

Cuando oía esta música intrigante, me pegaba al sofá y no me movía nadie… Esta serie no tenía igual …

Claudio empieza en el primer capítulo a contar su historia en flashback:
Inicio primer capítulo ‘Yo Claudio’.

La BBC produjo esta miniserie en 1976, con guion de Jack Pullman, basada en esta novela y la siguiente. La producción ganó tres premios Emmy en 1978 y cuatro premios BAFTA en 1977. Esta es la escena en que César recibe la noticia del desastre del teutoburgo.

El libro de Roberto Graves -uno de los grandes best-sellers del siglo XX-, narra las intrigas familiares y del círculo próximo a varios de los emperadores del Imperio Romano para conseguir el poder (concretamente del reinado de Augusto a Calígula). Ante las insidias y artimañas, Claudio tenía tres opciones: irse, morir, o hacerse pasar por tonto. Eligió la más novelesca de las tres…

Infabilidad papal

Tiempos aquellos en que Javi le espetó a nuestro ilustrísimo y sapientísimo Federico Martínez Roda en mitad de una clase de Relaciones Internacionales si “creía que tenía infabilidad Papal”…qué momento Dios, qué momento…

Le gustaba Jimmy Hendrix. Hoy escribe en “El Mundo” Comunidad Valenciana bajo el seudónimo de Javier Cavanilles. Prueba de su talento es que el periódico le permite enlazar con un blog sobre fenómenos paranormales en donde destila ironía, sarcasmo y humor negro… Para que se hagan una idea de cómo las gasta este irreverente, cuando el periódico cambió de sede, se atrevió a escribir y le permitieron publicar que “ahora tenemos hasta ventanas, un privilegio que no sé si merecemos”.

Desde el más allá, más o menos…”un divertido repaso al universo de los fenómenos paranormales, la mala ciencia, las conspiranoias, la ciencia fricción y demás creencias absurdas”.

¿Quieren reír un poco?
Desde el más allá, más o menos

Una cara con ángel…

Un día en el Perelló, rodeados de amigos, después de que Javi y Mayte nos agasajaran con unos mejillones y una paella, de tertulia durante la sobremesa sujetaba yo a la pequeña Yolanda mientras le comentaba a su madre y a Mayte, que “me faltaba uno”. Un hijo, quería decir. Pocos días después estaba embarazadísima por tercera vez. Hubiera estado feo contradecirme a mí misma ¿No creen?.

Nació el cinco de mayo del año siguiente, un mes justo antes que su primo. “No li cap més”, le decía una abuela a la otra sobre la más pequeña de la casa.

No es llorona, ni siquiera cuando está en la camilla con la boca abierta y el palo en la garganta ante el médico. Disfruta de absolutamente todo, de la gente, de cada cosa que ve, toca y aprende, de lo que vive… Cuando en casa, a última hora de la tarde el agobio de tareas es importante, se entretiene con cualquier cosa, sin molestar ni dar trabajo, aunque esto, desgraciadamente para mis nervios, cada vez se cumple menos; debe estar sacando el genio de su madre o está en plena fase de rabietas, o ambas dos.

Esta niña tiene ángel. Verla bailar es una fiesta. También es aficionada a perseguir pájaros y gatos. Este fin de semana, como muchos, recurrió a su hermana mayor para que le pintara las uñas, y después va enseñándolas, y dando explicaciones de todo a quien se tome un momento para escucharla. Mi marido dice que es la única que siempre le dice que sí, para sacar al perro, para recoger la pizza por encargo… los demás somos más remolones.

Cuando me ve seria me pregunta ¿’mamá, estás contenta’?. Otras, cuando le pregunto por qué es tan guapa, me responde con un sencillo ‘perque sí’. Por las noches, mientras intento dormirla me pregunta -mare, estàs dormint?. Yo le contesto que sí y no puedo evitar preguntarle, I tú? mientras espero su respuesta -Jo també. Es dura, dura… ¡estos críos nos matan de sueño!.

No podía ser todo, así que me da una guerra para comer!!!!. Dudo que haya una cría más consentida y mimada que Anna…

La meua xiqueta

Otra versión, , no hay más.

El imán de mi mano

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¿Han probado a tender la mano a sus hijos pequeños sin que la estén viendo, cuando caminan junto a ellos?.

Es alucinante, se cogen a ella sin haberla visto.

He realizado el mismo experimento con mis tres hijos a diferentes edades, y siempre, décimas de segundo antes o después, se cogen de ella. Nunca le he pedido a su padre que repita la operación, tengo que hacerlo a ver qué sucede, no sé si atreverme.

Si aún no lo habían comprobado, prueben, prueben… Es algo mágico que Punset atribuiría a alguna causa desangelada (las terminaciones nerviosas del cerebelo, el neocórtex o algo por el estilo), pero a mí ese fluído de energía instantáneo me maravilla.

No sé hasta cuando durará el imán de mi mano. Se hacen mayores.

Youtube lo encuentra todo

Youtube lo encuentra todo. La de productividad mundial que se estará viendo afectada por sus efectos. Seguro que ya hay algún estudio sobre ello.

“Con esa carita” me la cantaba un vecino, Vicente, el marido de Amalia, (tenía yo por entonces cinco ó seis años), cuando me encontraba correteando y jugando por los pasillos de la finca en donde vivíamos (y en donde nací en unos tiempos en que aún se nacía en casa). Más veces le pedía yo que parara, más me la cantaba. Es una de las primeras canciones que recuerdo…

Castigada sense muas ni abraçitos

El meu fill es d’alló que no hi ha. Tinguem en moltes ocasions conversacions d’antologia, unes pel seu ingeni, altres perquè intenta guanyarme la partida com un major amb les seues armes infantils…i moltes per la seua cabotoneria, que acavarà essent més proverbial que les de Arantxa Sánchez Vicario i Rafa Nadal juntes…

L’hem castigat una setmana sense jugar a la Wii, per lo qual, veloç com ell a soles me diu que ha decidit:

-Castigarte a tú mare 21 díes sense besadetes ni abraçitos

A la qual cosa li conteste:

-No ho podria resistir

I veig com -mentre contenc el riure-,li brilla en la cara un gest de satisfacció total, d’ haverme pillat -una volta més, per fi-, el meu punt dèbil.

-Jo també sé ser dur, mare…

Aixó ho ha dit a migdia, abans de tornar de nou a l’escola. De vesprada, mentre el duc a l’ entrene de futbol va provocantme i a cada ‘no’ meu, vaig guanyant dies, anys, fins i tot mil.lenis de càstig, fins als 3.000 arrive a comptar. -D’esta no em lliura ni el Supremo, vaig pensant mentre prepare una nova estratègia, però no vull; estic passant-ho massa bé.

Arriba la nit, i mentre prepare el sopar, com sòl fer, s’ acosta al foguer a veure si li apanya el menú. Com va a ser que sí, es decideix a pegarme una besadeta mentre, en adonarse’n del que ha fet, s’allunya cap a la saleta rient en una careta que em desfà i dient-me:

-T’ he besat però no cregues que t’ has lliurat del càstig …

Yuuuuuuupiiiiiiiiii!!!!!!

En los viajes familiares, siendo niños, mi padre siempre nos avisaba a los ocupantes del alborotado asiento de atrás cuando venía un “yupi”. Era un badén que nos hacía saltar literalmente del asiento. Los tres nos cogíamos fuerte a los respaldos de los asientos delanteros y decíamos al unísono “YUUUUPIIIIIIIIIIIIIIIIIII”. Me encantaba esa sensación. Era lo más parecido en plan doméstico a lo que sienten los astronautas levitando sin el pesado yugo de la gravedad. Sólo que en un viejo Seat124.

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