Mentiras oficiales, la jungla de la ‘realidad’

Las versiones oficiales no son de fiar nunca. Suelen tener como objetivo principal y a veces único esconder disimuladamente precisamente lo que se supone están contando, la realidad de los hechos. Partiendo de la premisa de que la objetividad no existe pero sí hay libertad de expresión, cada uno dice lo que le place, ateniéndose a las consecuencias o sin atenerse a ellas porque puedes decir lo que le da la gana sin ningún tipo de cortapisa. Terreno resbaladizo… Si quieren prueben a ver qué pasa… ¡Qué vértigo!.

En el arte de la información o desinformación hay quien cree tan sumamente bobalicón al receptor del mensaje que llega a relatar e intentar convencer justamente de lo contrario de lo que sucedió en un momento dado, pero no se puede esconder la verdad porque ésta también siempre acaba saliendo a flote como el corcho o los cabezas de chorlito que se creen impunes. No lo somos nadie y los periodistas menos y no sirve de excusa eso de matar al mensajero.

En mi modesta trayectoria de periodista/plumilla he huido de los gabinetes oficiales de prensa en casi todas las ocasiones en que me ha sido posible, salvo excepciones. Siempre les he comparado con lo que dice de puertas hacia fuera una madre o una abuela. Pueden haber diferentes niveles de verdad para públicos diferentes, a cada grupo un nivel de verdad o una versión, según. A improvisar sobre la marcha deberían aprender algunos altos ejecutivos de renombradas empresas en crisis de estas señoras de toda la vida procurando por la imagen e intereses familiares ante la crueldad de la calle… He conocido a verdaderas artistas (y las que me quedarán por conocer) sin más asesores que la necesidad, la inteligencia y el sentido común. Hay que leer entre líneas y a veces hasta comprenderlas. O esquivarlas si puedes. También.

Esto suele pasar porque el emisor subestima a quienes se toman la molestia de escucharle. Es entonces cuando el público lector, televidente o radiooyente se presta al ‘juego’ diario de buscar con lupa, descartar pistas falsas, encontrar resquicios de autenticidad por aquí y por allá… Es como prestarse a ser durante un ratito Sherlock Holmes o Jessica Fletxer, un juego diario que a muchos les sube la adrenalina más que una partida de mus o un trozo de chocolate pero que acaba convirtiéndose en una espiral terriblemente peligrosa y las más de las veces inmoral… y aahhh, si cuela ofrece grandes beneficios de todo tipo. Como es natural viene provocando suspicacias, hartazgo e incluso justificado cabreo en el receptor.

El lavado de imagen de la pseudomentira (o lo que viene a ser lo mismo las ‘verdades a medias’), me provoca rechazo y asco en todas las ocasiones sin excepción. No soporto que me intenten ‘vender la burra’. Hay maneras honestas de hablar lo mejor posible de algo o alguien sin tergiversar. Siempre he creído que cuando no se puede hablar, la mejor opción es callar o hablar de otra cosa. Ahí los mediterráneos lo llevamos fatal. Por otro parte hundir la reputación de alguien es tan, tan fácil por aquello de que “cuando el río suena”… Si donde nos situamos es en el lugar del otro hemos de aprender a obviar los rumores y ataques necios que no intentan más que desestabilizar escondiendo tras de sí oscuros objetivos e incluso (¡oh, vaya!) oscuros sentimientos.

Sí, mentir es todo un arte… un ejercicio antiguo de ‘sofisticación’ cada día más en boga con esto de la jungla y el todo vale por la supervivencia. Ahora habría qué ver qué entiende cada uno como pretexto para desplegar el extenso, variado y rico elenco de maniobras y estrategias informativas. O desinformativas. Quizá por eso nos gusten tanto las películas de espionaje y contraespionaje llenas de agentes dobles de quienes nunca sabes de qué lado están a parte del suyo propio en cada momento, adaptándose al medio, adelantándose a él. O las de locos insensatos luchando contra los engranajes del sistema desde diferentes ámbitos para desentrañar ‘la gran verdad’ de lo que sea. Pobres ilusos. Algunos van y hasta lo consiguen para perpetuar el mito.

Yo plantearía a los cineastas nuevos escenarios para este tipo de guiones. A veces imagino un ‘topo’, por ejemplo de Génova en Ferraz y viceversa y me parto… y de seguro que los hay… O en instituciones generales del Estado como el Parlamento, la Policía o la Judicatura… O en el Consejo de redacción de algún periódico o televisión pública o privada.

Quizá por eso haya quien disfrute como un/a bellaco/a entrando al trapo, prestándose al juego, urdiendo falacias, esquivando las del contrario, dejándose arrastrar, tirándose al lodo.
Quizá por eso haya gente que mida tanto lo que dice y en dónde lo dice, o que opte por hablar cada vez menos, o por jugar al despiste… O por pasar de la imagen pública, porque una vez estás, estás para todo. Callando cuando no debieran o debiendo hacerlo.

La mentira, el bulo, la maledicencia, la tomadura de pelo, circulan, campan libremente a sus anchas en medio de un ‘marco favorable’ de conveniencias sociales y personales sin freno. Y es que la mentira (amparada en la ‘libertad de expresión’, difícilmente evaluable) no está penada. De algún modo todavía sí lo está socialmente, afortunadamente, aunque cada vez menos.

Seguro que por todo ello la gente de la calle no se crea ya nada o casi nada. Del jefe/a, del cuñado/a, del vecino/a, de algunos amigos/as, de las habladurías, de su periódico. De nadie o casi nadie. La autenticidad es un bien cada vez más escaso y que más caro se precia, o más barato, después de hundirla en el lodo, por pretenciosa.

¡Sálvese quien pueda!.
Es la jungla de la ‘realidad’.

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¿A qué playa vamos hoy?

Siempre me gustó ir de “dominguera”… De niña, sacábamos sombrilla, mesa, sillas, nevera portátil, flotadores, barquita… Y pasábamos un día estupendo en cuadrilla o en familia, con mis primas y primos y tíos. Al volver -no disponíamos de aire acondicionado en el coche-, parábamos a merendar en un paraje con fuente por la carretera de Simat.

Hoy, mis hijas e hijo están en una edad en la que disfrutan de lo lindo. Nosotros disfrutamos aún más sólo de verles. El “del medio” es capaz de saltar hasta trescientas olas seguidas casi sin inmutarse. La pequeña es feliz en la orilla con la pala y el cubo construyendo embalses con su papi. La mayor con la tabla surcando los mares. Yo, sentada ta tomando el sol.

Voy a ver cómo han quedado al final Mayte y Nuria. Toda una “tribu”.

Este enlace orienta sobre el tiempo en cada lugar, las playas distinguidas con bandera azul, cómo llegar a cada sitio, servicios, etc, etc. Muy, muy práctica…
playas de la Comunidad Valenciana

65 maneras de ganar 600 euros extra y ahorrar

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En tiempos de crisis, hay que saber aguzar el ingenio para aprovechar las oportunidades que existen. A falta de empleo, buenas son las ideas que publican José María Iñigo y David Zurdo para sacar un dinerito extra:

Entrevista en ‘El hormiguero’.

Pelador de piñones, paseador de perros, vendedor de pelo, contestador de encuestas por Internet… E ideas para el ahorro doméstico… Más práctico, imposible.

¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?

¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?

Ni el PIB ni la prima de riesgo mide su satisfacción consigo mismo a falta de dinero. Pero otros valores pueden llevar a la plenitud.

Ahora se la llama PFB o Producto de Felicidad Bruta. Hoy en “El País”.

Visquérem per damunt de les nostres possibilitats?

A açó de Internet, saps que unes persones et duen cap a altres. Està molt bé.

El articuliste i tertulià a més d’escriptor xativí Xavier Aliaga publicava al seu Facebook la següent afirmació que li va eixir …anava a dir de l’ànima:

“Fins als ous del que ‘visquérem per damunt de les nostres possibilitats’. Jo conec molta gent que no es va tornar boja”.

A part d’ una adhesió impressionant, aquest comentari ha dut cua. Jo llegiria estes reflexions al blog del periodista i poeta Josep Porcar…

“Salms”, de Josep Porcar

La gente honrada

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Hoy he sabido de alguien a quien últimamente no escuchaba por la radio y me preguntaba por qué. Un ERE del grupo PRISA nos ha privado del mejor comunicador de la comarca de las últimas décadas, en mi opinión. Me he alegrado mucho de tener noticias suyas. Kike Roselló está en el oficio desde que tengo uso de razón, disfruta en su trabajo y se ha ganado a pulso cada día el cariño y el respeto de oyentes y compañeros. Mis primeras palabras en la radio las dije en su programa “Hoy por Hoy” de Radio Xàtiva Cadena SER. Nos debe estar preparando algo bueno, seguro. Volverá. Hay quien siempre vuelve, que necesita volver.

Es el día a día de este maltrecho sector que está reiventándose. Precisamente el jueves pasé de camino hacia el parking de “El Corte Inglés” en Valencia por la espléndida pero cada vez más solitaria Sección de Libros y ví de refilón la portada de uno que me llamó la atención: ” La gente honrada”, de Jean Pierre Gibrat en donde narra una historia optimista sobre el despido en estos tiempos difíciles.

Philippe cumple 53 años. Su vida está solucionada: una buena casa, los hijos mayores y una formidable bicicleta nueva. Todo iría a pedir de boca si su jefe no eligiera ese mismo día para despedirle. Víctima colateral de la globalización, Philippe se encontrará sin trabajo, ni indemnización, ni prestación de desempleo. Desorientado y abatido ante esta situación que nadie hubiera podido prever, tendrá que confiar en su familia y amigos para afrontar los problemas y empezar de cero una nueva vida donde todo aquello que conocía ya no sirve para nada. La gente honrada es una historia sobre el cambio, la lealtad, el amor, la amistad y la aventura. Con guión de Gibrat y dibujo de Durieux, exalta una de las cualidades imprescindibles de cualquier historia que valga la pena: la humanidad.

También hay película.

No al ‘miedo’ tecnológico

No creo que la educación de hoy en día sea más pobre que la nuestra… Tienen todo el saber del mundo y del universo a un click… ¿Quien de los antiguos hubiera imaginado siquiera poder acceder a millones de libros, de personas, con un sólo movimiento, desde el ordenador o desde una tableta o móvil en conversación e interacción constante e inmediata con el resto del mundo?.

Esta noticia de “El Mundo” reflexiona sobre los nuevos usos de la tecnología en la educación de los jóvenes:

|Hacia una revolución en el aula
Nuevas tecnologías para educar mejor, de María Sainz
Los ordenadores, los móviles y las tabletas no sólo distraen a los jóvenes. Sirven, y mucho, para mejorar la calidad de su educación.

Entre anunciados recortes, cambios de sistema y nuevas legislaciones, la calidad de la educación en España sigue poniéndose en entredicho. Son varios los expertos que abogan por las bondades que pueden ofrecer las nuevas tecnologías, siempre que se usen adecuadamente.

“La tecnología por sí misma no es la solución”, indica Richard Gerver a ELMUNDO.ES. “Primero, hay que cambiar la forma de pensar, perder el miedo a transformarse para poder aprovechar sus beneficios”, añade este experto británico, considerado uno de los principales pensadores sobre educación de todo el mundo.

En contra de lo que podría pensarse, la falta de medios no parece ser el principal lastre de la educación. Es verdad que no todas las escuelas o universidades pueden permitirse tener un iPad en clase, pero también es cierto que cada vez son más las aulas españolas que están informatizadas con ordenadores o incluso con tabletas.

“En los centros públicos se lanzó lo que se conoce como ‘Escuela 2.0’ que, entre otros, estableció la presencia de un netbook por estudiante. Sin embargo, los profesores no recibieron mucha formación y no se ha sacado todo el jugo”, explica Meritxell Viñas, experta en las TIC aplicadas a la Educación y escritora del blog de TotemGuard, una empresa que trabaja para acercar la tecnología a los colegios españoles.

Como ella misma apunta, esta falta de formación específica de los educadores suele marcar la diferencia con los colegios privados. No es tanto el nivel de presencia tecnológica, que obviamente suele ser más alto en los centros de pago, sino el ‘reciclaje’ al que se someten los maestros. “Ninguna herramienta es la clave sino el uso que hagas de ésta”.

Pero, los cambios de mentalidad nunca se antojan sencillos. “Los profesores tienen que admitir que los alumnos, en algunos casos, saben más que ellos y deben aprender a trabajar juntos”, añade Viñas. Sin embargo, como matiza Richard Gerver, “muchos tienen miedo al cambio y no creen en los jóvenes. Prefieren controlarlos y no dejarlos crear”. Precisamente esto “es lo que lleva a muchos gobiernos a usar la educación como si fuera algo político. No confían en la sociedad y creen que tienen que controlarlo todo”.

No reinventar lo mismo

Otra de las claves de la educación del futuro pasa por implantar un modelo algo más ‘liberal’. “La educación, tal y como sigue siendo en muchos países, sigue el modelo de la Revolución Industrial. Te educan para formar parte de un engranaje pero ahora lo que se necesita son pequeñas ideas, fomentar que los jóvenes sean más aventureros, que emprendan porque ya no hay seguridad en los modelos antiguos”.

Se debe fomentar el emprendimiento pero también, agrega Gerver, la inteligencia emocional, la curiosidad, el interés por los retos y por el trabajo colaborativo. “Hay que apostar por una educación más activa y más interactiva”, matiza.

Conscientes de que no todo es comprar y comprar tecnología, sino también fomentar un uso inteligente de la misma, los expertos no dudan en destacar los potenciales beneficios educativos de los dispositivos de última generación.

En este sentido, además de los ordenadores, Viñas destaca las bondades de las tabletas: “Lo más interesante es que funcionan con alumnos de 18 meses hasta con estudiantes de Medicina”. Y son eficaces porque encajan con la mentalidad digital de ahora, con la mayor dinamicidad del aprendizaje y, sobre todo, porque resultan atractivas y divertidas. Con los niños, por ejemplo, funcionan mejor los libros digitales que los tradicionales.

“El aula tradicional, sin ordenadores, era un lugar solitario, en el que el profesor te mandaba callar todo el rato. Ahora se trata de propiciar la humanidad, la interacción y los sentidos”, recalca Gerver. De hecho, muchas ‘apps’ para dispositivos inteligentes intentan explotar estos ejes básicos y llegan a los estudiantes de todas los edades (aplicaciones para aprender química, álgebra, dibujo, etc.).

Más allá de las cuatro paredes

La portabilidad de los dispositivos, así como la utilidad de las aplicaciones, motiva también que la clase se extienda fuera de las cuatro paredes. Ahora se puede hablar con los profesores o los alumnos por Internet, o acceder a los apuntes, que pueden estar ‘colgados en la nube’, o a los ejercicios dispuestos en una página web o en un blog.

Lejos de la idea de sentarse y aislarse delante de un ordenador, la nueva educación propicia la colaboración, el trabajo en grupo y la socialización. Pero para que esto sea así el contacto humano, no solamente vía digital, se torna esencial. Como en todo, la clave reside en el equilibrio.

Junto con este riesgo, Viñas apunta otros que hay que tener en cuenta: los alumnos suelen perder muy rápido la paciencia, “ya que están acostumbrados a la inmediatez de las tecnologías”; a veces hay problemas de copyright, “piensan que el contenido que encuentran en Internet es de todos y no hace falta citarlo”; y no se contrasta la veracidad de las fuentes consultadas, “creen que todo lo que leen, por ejemplo, en Wikipedia, es cierto”.