Valencia Negra o la virtud

 

02-06-2016

Resulta curioso comprobar cómo dos de las manifestaciones literarias más destacadas en la Valencia de los últimos años tienen como origen un mismo marco y temáticas diametralmente opuestas. Desde hace doce años el escritor, periodista, abogado e historiador Antonio Penadés imparte un curso de narrativa, uno de los más antiguos de la ciudad, germen inicial de iniciativas posteriores desarrolladas por quienes asistieron a él en El Museo de los Marqueses de Malferit, conocido como Museo de L´Iber o de los soldaditos de plomo, en la Calle Cavallers.
La impronta de este hombre, de eminente carácter humanista a partir de su obra basada en la antigua Grecia, empieza a filtrar y dar sus frutos en el panorama cultural valenciano, aunque con toda seguridad aún sea demasiado pronto para calibrar la importancia, el calado que tendrá la profundidad de esa huella. De todas las derivadas de gentes de dicho curso es significativo que sea un festival de la novela negra el que más esté calando entre la gran variedad cultural de esta última época en la ciudad. Si bien está clara la ‘moda noir’ a través de grandes firmas y una renovación importante del género, también es cierto que a nivel local no deja de ofrecer las antípodas de los parámetros del pensamiento clásico. Contrapuesto y complementario, el Festival Valencia Negra aflora con personalidad propia, dueño de una realidad que corre paralela y sin convergencia aparente. Controversia y callado diálogo, también con la Valencia de la virtud, el aprendizaje, el compromiso social y el peso de la justiciera apisonadora de la Historia dentro del círculo del Club de lectura Penadés y el Museo de l’Iber. Así pues bucear en la mente criminal o enaltecer el ejercicio de la virtud conviven plácidamente bajo el sol levantino, entre amigos, hablando y dando que hablar sobre la vida que pasa, sus gentes, sus épicas, sus desvelos, desmadres, miserias y buenas obras. Sin complejos, como la vida misma.
El Festival de género negro de Valencia nació en 2013 da cabida a la literatura o el cine pero también a la fotografía, la música, las artes escénicas y cualquier manifestación cultural relacionada con el género. Organizado por los escritores valencianos Jordi Llobregat, Santiago Álvarez y Bernardo Carrión, la iniciativa pretendía sumarse a la lista de los grandes eventos relacionados con la novela negra en España, como puedan ser los celebrados en Barcelona, Gijón, Getafe, Aragón o Pamplona. Al igual que sus hermanos la lanzaron como un evento participativo y abierto, dirigido a todos los públicos ofreciendo un amplio abanico de actividades desarrolladas en una extensa red de centros, establecimientos y entidades participantes que crece en cada edición, abriéndose merecido hueco durante estos años.
Desde el Festival han contestado a algunas preguntas que te despertaban curiosidad, como que nació “de la idea de un loco, un visionario, como suelen iniciarse las grandes cosas. En otoño de 2012, Jordi Llobregat propuso la idea de hacer un festival de género negro, dentro del ámbito de un grupo literario llamado El Cuaderno Rojo. A esa llamada respondieron algunos miembros de este grupo. Se hizo todo desde cero, así que no es que hubiera algunas dificultades, es que se trataba de una gran dificultad: crear la asociación cultural, buscar contactos con editoriales y autores, poner en pie una programación con sabor propio. Fue, por usar un eufemismo, una época muy entretenida”. Cuentan además que las redes sociales “han sido una palanca muy importante para nosotros, que nos ha permitido llegar a mucha gente de manera barata y eficiente. También hemos invertido mucho en comunicar lo que hacemos, lo cual a veces es infravalorado. Pero sobre todo, creemos que tenemos un buen producto cultural, que sorprende, fascina y genera interés. El que viene a Valencia Negra repite, y cada año se acercan más. Por lo tanto, para crecer en estos tiempos, creo que hay que tener buenos contenidos y saber comunicarlos”.
Se consideran festival independiente: “Nuestra única dependencia es con el público, que determina y determinará si Valencia Negra sigue funcionando o algún día deja de existir. En nuestros actos y presentaciones en prensa verás que no nos suele acompañar ninguna institución y esto está bien así. Valencia Negra es una celebración de la cultura que no debe verse coloreada por otras cosas, y de hecho creo que hemos conseguido trasladar esa imagen bastante bien”. “Nos dirigimos a las instituciones para pedir subvenciones, independientemente de su color, puesto que creemos que las instituciones no pertenecen a ningún partido político sino a los ciudadanos. Y los ciudadanos siempre han sido los destinatarios de nuestro festival, aquellos en quienes pensamos en cada una de las decisiones que tomamos. Creo que la manera de enfrentarse con las marejadas políticas no es perder de vista tu verdadero objetivo, que en nuestro caso es acercar la cultura al ciudadano, es este caso las distintas manifestaciones artísticas (literatura, cine, música, artes escénicas, fotografía, etc. que rodean al género negro”.
¿Qué le falta a Valencia Negra para ser un sueño eterno? Dicen que en el fondo ya lo es, que “los sueños se caracterizan por la fuerza del que sueña pero también por la libertad con que se hace y los mejores sueños son los que se convierten en realidad. Valencia Negra, indudablemente, está hecha con el material con el que se hacen los sueños. Cada año pensamos en innovar, en crecer, en ser originales, en adquirir más características propias. Nunca nos cansamos de soñar. Si la gente quiere hacerlo con nosotros, desde luego nos queda mucho camino por recorrer”.
Sobre la virtud, los chicos de Valencia Negra cuentan cosas de Antonio Penadés y su taller literario, que ha cumplido ya los doce años. “Antonio ha atado a lo largo de estos años a cientos de personas interesadas en la literatura y ha apadrinado a muchos que luego han acabado publicando. De hecho, muchos proyectos culturales (la propia Valencia Negra) se han forjado por amistades que crecieron en sus talleres, así que la deuda cultural de Valencia con Antonio es enorme”. Habla también de su valía humana: no solo ha dirigido y coordinado una ONG durante años sino que además encabeza la asociación Acción Cívica contra la Corrupción, que ha conseguido transmitir e iluminar al ciudadano sobre esta lacra en nuestros tiempos, además de personarse como acusación en procesos locales. Penadés es por tanto un profesor, un escritor, un amigo, una inspiración, un tipo que pelea por lo que cree sin medir el esfuerzo y a cuya sombra hemos crecido muchos de nosotros”, explica el director de contenidos del festival, Santiago Álvarez.
Leyendo sus últimos libros ‘Tras las huellas de Heródoto’ —Penadés— o ‘La ciudad de la memoria’ —el propio Álvarez—, sorprende su capacidad de trabajo. Parecen estar ante un diálogo callado entre líneas y entre amigos. No les ves hablando de estos temas en cafés, perdiendo el tiempo en profundidades sino hablando en y mediante los libros de las flaquezas y miserias humanas, de la grandeza de ciertos propósitos y de lo grato de compartir la pasión por la literatura.

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2 comentarios en “Valencia Negra o la virtud

  1. Pingback: Valencia Negra o la virtud – Configurando la mirada

  2. Pingback: “En cada derrota” y Valencia Negra | Antonio Penadés

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